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Lo que el mundo necesita

Un mundo en crisis

El mundo no necesita más mercados. Tampoco necesita banderas ni discursos que ocultan las relaciones sociales bajo símbolos abstractos. Necesita reorganizarse sobre bases racionales, democráticas y colectivas. El sufrimiento no es accidental: es funcional a un sistema que obtiene beneficio del deterioro humano y ambiental. Mientras unos incendian, otros venden extintores. Lo que el mundo necesita no es compasión, sino poder organizado para transformar esta realidad.

1. Nación proletaria y soberanía popular

Las naciones actuales son estructuras jurídicas y administrativas que garantizan la reproducción del capital. Lo que el mundo necesita son formas de poder en las que la clase trabajadora decida sobre la producción, el territorio y la reproducción de la vida.

Propuesta material:

  • Planificación racional con criterios ecológicos y sociales, no de rentabilidad privada.
  • Consejos de trabajadores y comunidades con poder real sobre la producción y el uso del suelo.
  • Autonomía tecnológica y energética, con propiedad social de los medios científicos y técnicos.

Soberanía no es aislamiento, sino capacidad de decisión colectiva frente al capital global.

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2. Poner fin al extractivismo: el capital no puede autorregularse

La extracción ilimitada de bienes comunes para sostener tasas de ganancia es el núcleo económico de la catástrofe ecológica. No se detendrá con incentivos verdes ni responsabilidad empresarial.

Propuesta material:

  • Prohibición de actividades extractivas en zonas ecológicamente críticas.
  • Reconversiones industriales planificadas supeditadas a la planificación pública y no al interés privado.
  • Control nacional sobre la infraestructura energética y de transporte.

El límite no puede marcarlo la rentabilidad, sino las posibilidades de regeneración de la vida en el planeta.

3. Ciencia para la emancipación: conocimiento sin propiedad

Las patentes y la privatización del saber científico impiden resolver problemas colectivos. La investigación debe estar subordinada a necesidades sociales, no a los intereses de las corporaciones.

Propuesta material:

  • Sistema científico internacional público, sin propiedad intelectual exclusiva.
  • Producción tecnológica sostenida en la cooperación entre naciones y no en la competencia capitalista.
  • Libre acceso al conocimiento como condición material de la igualdad.

Toda ciencia y conocimiento debe ser medio de liberación, no motor del lucro privado.

4. Derecho a no migrar: desmercantilizar territorios

La migración masiva no es fruto del azar ni del clima: es resultado directo de un orden internacional en el que unas naciones saquean sistemáticamente a otras. Mientras unas concentran capital, otras son reducidas a reserva de recursos y mano de obra barata. Esa relación no es un accidente: es estructural al capitalismo global.

Exigir el derecho a no migrar es, por tanto, exigir el fin de esa división internacional del trabajo impuesta por las potencias imperialistas. No habrá justicia global mientras unas naciones vivan de la explotación sistemática de otras.

Propuesta material:

  • Recuperación y nacionalización de los medios de producción saqueados (minería, tierras y energía).
  • Industrialización socialista del Sur dirigida por su población organizada, no por intereses individuales o capital internacional.
  • Reforma agraria integral y planificación alimentaria regional.

No hay justicia global sin restitución material del expolio histórico.

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5. Internacionalismo de clase: única vía para evitar el colapso

El internacionalismo no es solidaridad abstracta. Es la lucha organizada contra el sistema de explotación global que permite que ciertas naciones vivan del saqueo permanente de otras. La superación del imperialismo es condición necesaria para cualquier transición real.

Propuesta material:

  • Coordinación internacional de sindicatos, consejos ciudadanos y comités científicos.
  • Transferencia obligatoria de tecnología sin condiciones ni deuda.
  • Frente común contra empresas contaminantes, con boicot y sanciones desde los pueblos organizados.

El internacionalismo no es moralismo: es la estrategia de la clase trabajadora frente al capital transnacional.

6. Contra el fascismo: poder colectivo, no identidades vacías

La extrema derecha convierte la frustración en odio, pero no resuelve ningún problema material. Su proyecto real es mantener intactas las estructuras económicas mientras reconfigura la dominación bajo formas más autoritarias.

Propuesta material:

  • Poder organizado desde abajo con estructuras de autodefensa y autoorganización económica.
  • Reconstrucción del vínculo político desde el trabajo, no desde símbolos vaciados.
  • Desarticulación del discurso fascista desde la raíz material de la frustración: la inseguridad social.

El fascismo es la reorganización violenta del capital en crisis. Solo el poder y la organización popular pueden derrotarlo.

Lo que el mundo necesita es el comunismo del siglo XXI

Lo que el mundo necesita no son promesas, ni relatos esperanzadores sin sustancia. Necesita una transformación profunda de las relaciones sociales, económicas y ecológicas. Eso se llama comunismo: no como utopía, sino como proceso político, dirigido, organizado y conflictivo que responda a las condiciones del presente y construya instituciones nuevas con base en la soberanía del trabajo y el saber colectivo.

Este comunismo no es una posibilidad remota, es la única salida racional frente a un sistema en descomposición. Pero no vendrá dado. Hay que construirlo, organizarlo y defenderlo.

Solo la clase trabajadora puede hacerlo.

No se trata de imaginar un futuro mejor, sino de arrancárselo a quienes hoy lo impiden.

Proletkult.

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