La teoría de la personalidad de Lucien Sève es uno de los intentos más profundos y originales de construir una psicología científica sobre bases marxistas. Su objetivo principal fue superar lo que consideraba los dos grandes callejones sin salida de la psicología tradicional: el biologicismo (reducir la personalidad a lo innato o cerebral) y el idealismo (verla como algo abstracto que flota por encima de la sociedad) .
Para Sève, la clave para entender a la persona no está dentro de su cráneo, sino en la red de relaciones sociales en las que está inserta. Su punto de partida es la famosa Tesis VI de Marx sobre Feuerbach: «la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales» . A partir de ahí, desarrolla su teoría en varios conceptos fundamentales.
