La lucha de clases contemporánea no se libra solo en la fábrica, sino en la red, en la calle, en el consumo, en el cuerpo, en el territorio y en el ecosistema. El capital ha extendido su dominio sobre la totalidad de la vida social, y la respuesta de la clase trabajadora debe estar a la altura de esa totalidad. La tarea del sindicalismo del siglo XXI no es coordinar huelgas aisladas, sino articular una guerra social prolongada, donde la confrontación económica se combine con la disputa ideológica, la construcción de poder territorial y la defensa de las condiciones naturales de la vida.
Este texto no es un recetario de tácticas ni un catálogo de buenas intenciones. Es la culminación programática de un proyecto: la reconstrucción de la clase trabajadora como sujeto histórico total, capaz de disputar el poder al capital en todos los terrenos y de construir, desde hoy, las bases materiales de una sociedad socialista.
