La acusación de que la igualdad de condiciones elimina la diferencia contradice no solo la historia, sino también principios fundamentales observables en la biología y en la teoría de sistemas complejos.
En biología, la diferenciación funcional emerge precisamente cuando existe una base material común garantizada. Un organismo vivo está compuesto por células que comparten el mismo código genético, pero que se diferencian en funciones específicas —neuronas, células musculares, células epiteliales— no porque compitan entre sí por sobrevivir, sino porque el sistema garantiza las condiciones generales que permiten su especialización. La célula no necesita luchar contra las demás para existir; su seguridad estructural es lo que permite su diferenciación funcional.
