Uno de los mayores obstáculos para la construcción de un horizonte emancipador en nuestro tiempo es la confusión deliberada en torno al término izquierda. Se ha convertido en costumbre llamar “izquierda” a proyectos políticos que en realidad no cuestionan en lo más mínimo las bases del sistema capitalista. Esta operación, aparentemente inocente, acarrea graves consecuencias.
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La izquierda, en su sentido histórico y material, solo puede ser tal si impugna el modelo de propiedad existente y, por tanto, al capitalismo mismo como sistema que produce desigualdades estructurales. Desigualdades que se traducen en violencia de clase, de género, generacional, social y nacional. Si esa impugnación no está presente, lo que se defiende no es izquierda, sino una versión más amable del liberalismo clásico de Adam Smith: centro-derecha con barniz progresista.

Llamar izquierda a lo que no lo es tiene efectos devastadores:
- Desarma políticamente a la clase trabajadora y a los sectores populares, que depositan expectativas de cambio en fuerzas que jamás planean transformar las raíces de la explotación.
- Refuerza la narrativa del “fracaso de la izquierda”, pues se responsabiliza a la izquierda de los límites y fracasos de quienes en realidad no eran más que administradores del capital con un lenguaje renovado.
- Abre la puerta a la ultraderecha, que se alimenta de la frustración social ante un sistema que nunca cambia y que presenta su radicalidad reaccionaria como la única alternativa real.
De ahí que cuando se habla de la “crisis de identidad” de la izquierda , no se trate de la crisis de la izquierda auténtica, sino del agotamiento del progresismo liberal que, sin tocar las estructuras de poder económico, pretende erigirse en heredero de las luchas emancipadoras.
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Llamar izquierda a lo que no lo es no es solo un error terminológico, sino un acto político que contribuye a la deslegitimación de la verdadera izquierda. Recuperar el sentido del término es una tarea estratégica, pues de ello depende la posibilidad de reconstruir un proyecto transformador que devuelva credibilidad y horizonte a quienes aún creen en la igualdad, la justicia y la emancipación.
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