No es solo que las condiciones materiales impidan hoy llevar a cabo proyectos de vida adultos. Es que, paralelamente, el propio sistema ha ido desplazando los límites de lo que se considera ser joven. Administrativamente, políticamente y culturalmente, la juventud se extiende cada vez más hacia edades que históricamente ya eran plenamente adultas. No es un desajuste semántico: es una operación estructural.
Teoría Política
Yo no soy un idealista, tú (quizá) sí
Cuando se me acusa de idealista mientras sostengo una posición materialista, no estamos ante una discrepancia teórica ni ante un malentendido conceptual. Estamos ante una inversión ideológica naturalizada: llamar idealista a quien señala los límites materiales de la realidad, para proteger a quien cree que esos límites no existen.
Origen de Christopher Nolan y el concepto de Propiedad Privada: La idea que no parece una idea
En la película Origen no se cambia la realidad convenciendo a nadie de nada. No hay discursos, ni razonamientos, ni iluminación súbita. Lo que se hace es mucho más profundo y, por eso mismo, más eficaz: se introduce una idea mínima en el lugar exacto donde se organizan las decisiones, de modo que el sujeto la viva como propia. No como algo aprendido, sino como algo obvio. Como algo que “siempre estuvo ahí”.
La clave no es la idea en sí, sino el hecho de que deja de percibirse como idea.
Eso mismo ocurre con la noción dominante de propiedad. No funciona como una norma impuesta desde fuera, ni como una teoría que alguien acepta o rechaza conscientemente. Funciona como una evidencia. Las cosas son de alguien. El tiempo es de alguien. El espacio es de alguien. Incluso la vida parece pertenecer a quien puede pagarla. No se discute, no se decide, no se elige: simplemente se asume.
El retraso en el encuentro con la realidad como causa de la derechización de los jóvenes varones. Una hipótesis contraintuitiva
La sociedad capitalista define la identidad humana a través del trabajo. Es en el momento en que una persona se enfrenta a su condición de fuerza de trabajo cuando se desvela la contradicción fundamental entre capital y trabajo.
Sin embargo, el retraso en la incorporación de los y las jóvenes al mercado laboral —resultado de la precarización estructural, la prolongación de los estudios y la dependencia económica familiar— retrasa también ese momento de confrontación con la realidad objetiva.
Durante ese período, muchos jóvenes varones permanecen instalados en una posición ilusoria de neutralidad, donde las ideologías de derecha ofrecen una narrativa de orden, mérito y seguridad. Es decir, una ficción de control sobre un mundo que todavía no los ha golpeado. Salvo que los jóvenes varones posean una conciencia de clase extraída del ámbito familiar, habitan un periodo prolongado de moratoria en espacios educativos y de consumo donde la ideología del mérito y la movilidad permanece verosímil por más tiempo.
La competencia electoral es el mayor problema de la democracia
La democracia liberal se fundamenta en la competencia electoral como garante de pluralidad y libertad. Sin embargo, esta arquitectura produce el efecto contrario: fragmenta lo común, convierte las necesidades sociales en munición partidista y reduce a la ciudadanía al papel de espectadora periódica. El verdadero poder —económico, estructural— queda fuera de su alcance, ya que la lucha partidista se circunscribe a la gestión coyuntural dentro de límites que no puede traspasar. Lejos de ser un contrapoder, la competencia electoral actúa como una pantalla que oculta los fundamentos materiales del sistema.
El absurdo de atacar la fe
En distintos espacios transformadores —ya sean anarquistas, comunistas o socialistas— aparece con frecuencia una actitud beligerante hacia la fe y las prácticas religiosas de sectores populares. Se confunde la crítica histórica a la religión como forma ideológica con el ataque directo a la vivencia espiritual de personas concretas. Y ese error, además de ser teóricamente improductivo, es tácticamente dañino y estratégicamente contraproducente.
Korenizatsia: la política soviética que reinventó la cuestión nacional
La historia del siglo XX está marcada por proyectos nacionales que, en su mayoría, replicaron la lógica del Estado-nación burgués: homogenización cultural, imposición lingüística y jerarquías étnicas bajo la retórica de la ciudadanía universal. Frente a ese modelo, la Unión Soviética desarrolló un marco radicalmente diferente para gestionar la diversidad: la korenizatsia, un conjunto de políticas que buscaban empoderar a los pueblos no rusos dentro del proyecto socialista.
Más que una política administrativa, la korenizatsia fue un experimento histórico sin precedentes: el intento de construir un Estado multinacional basado no en la dominación cultural, sino en la promoción activa de las identidades oprimidas.
La neutralidad no es una virtud, es un escondite
La neutralidad no es una virtud. Es el escondite de una razón que, incapaz de soportar la tensión del conflicto, prefiere contemplar el mundo desde lejos. Se disfraza de prudencia, de equilibrio, de sensatez, pero lo que realmente encubre es una renuncia: la de comprender la realidad en su justa medida, con toda la violencia, desigualdad y contradicción que la constituyen.
Polarización: el nuevo eufemismo del poder
Llamar polarización a lo que sucede es un acto de legitimación. Permite al capitalismo presentarse como el “punto medio” razonable, el espacio de la convivencia frente a los fanatismos. Pero ese centro no es neutro: es el eje de una estructura que necesita de la subordinación constante de los muchos para garantizar el privilegio de los pocos.
Un acercamiento a los Consejos Comunales, las Comunas y el Estado Comunal en el Proceso Bolivariano
El proceso político iniciado en Venezuela a finales del siglo XX planteó que la democracia debía dejar de ser un ejercicio limitado a la representación electoral y convertirse en un sistema donde la participación popular (democracia participativa y protagónica) estructurara de forma directa la toma de decisiones. Esta transformación parte del principio de que la comunidad organizada no solo puede diagnosticar sus necesidades, sino también gestionarlas y resolverlas en colectivo. Es en este marco donde emergen los Consejos Comunales como célula básica del ejercicio de autogobierno.
Destino Manifiesto, Sionismo e Imperialismo: La Ideología de la Dominación
La historia moderna no puede comprenderse como un simple desarrollo de ideas o misiones espirituales, sino como el despliegue de un modo de producción que busca expandir sus condiciones de existencia. Las narrativas de elección divina o de destino histórico no son causas de la expansión imperial, sino formas ideológicas que expresan y legitiman intereses materiales: la necesidad del capital de conquistar nuevos territorios, mercados y fuentes de trabajo y recursos.
El llamado “Destino Manifiesto” estadounidense y el sionismo político no son excepciones culturales o religiosas, sino expresiones históricas de un mismo proceso: la mundialización del capital bajo ropajes morales y teológicos. La teología se convierte en superestructura legitimadora de la acumulación, y la expansión territorial en condición de reproducción del sistema capitalista.
Los Pro-Vida somos los «rojos»
No permitamos que secuestren el significado de «vida». La vida no es solo un óvulo fecundado. La vida es el pan en la mesa, el libro en la escuela, la medicina en el hospital, el techo sobre la cabeza.
Antiabortismo y explotación de clase
El discurso antiabortista suele presentarse como una defensa moral y absoluta de la vida. Sin embargo, una mirada materialista revela una contradicción fundamental: a las élites que promueven estas políticas solo parece importarles el feto mientras permanece en el vientre materno. Una vez nacido, ese niño ingresa en una sociedad donde esas mismas élites bloquean sistemáticamente cualquier intento de garantizarle una existencia digna. En este sentido, el antiabortismo no puede comprenderse como una ética universal de la vida, sino como un mecanismo ideológico al servicio de la reproducción del orden capitalista.
El problema de llamar izquierda a lo que no lo es
Uno de los mayores obstáculos para la construcción de un horizonte emancipador en nuestro tiempo es la confusión deliberada en torno al término izquierda. Se ha convertido en costumbre llamar “izquierda” a proyectos políticos que en realidad no cuestionan en lo más mínimo las bases del sistema capitalista. Esta operación, aparentemente inocente, acarrea graves consecuencias.
¿Por qué la propiedad de los medios de producción define tu realidad?
Entender que la propiedad de los medios de producción es el eje sobre el que gira nuestra realidad no es adoptar una ideología radical. Es, simplemente, aprender a leer las reglas del juego en el que, nos guste o no, estamos jugando. Solo entendiendo las reglas, podemos empezar a discutir si queremos seguir jugando con las mismas, o cambiarlas por unas más justas.
¿Crisis de representatividad o fin de época?
En las últimas décadas, Europa ha asistido a un fenómeno político cada vez más extendido: la dificultad de formar gobiernos de mayoría estable. Parlamentos fragmentados, proliferación de partidos, coaliciones inestables y bloqueos institucionales se han convertido en la norma. No se trata de una mera anomalía coyuntural ni de un cambio cultural pasajero. Detrás de esta crisis de mayorías se esconde un proceso más profundo: el capitalismo ha multiplicado sus contradicciones internas y, al mismo tiempo, ha conseguido separarlas unas de otras, hasta el punto de individualizar la experiencia subjetiva de la confrontación política.
La policía no es neutral: origen histórico y función de clase
Una de las creencias más extendidas en nuestras sociedades es que la policía existe para proteger al individuo. Se la presenta como un servicio neutral, un árbitro imparcial que vela por la seguridad de todos. Sin embargo, una mirada materialista revela otra cosa: la policía es, desde su origen moderno, un aparato del Estado burgués destinado a garantizar la reproducción del orden social basado en la propiedad privada y la explotación de la clase trabajadora.
Construir Futuro
La izquierda debe superar el infantilismo de dividirse en innumerables partidos por cuestiones circunstanciales o de forma, y entender que solo su reunificación en un partido de vanguardia fuerte y cohesionado podrá reconstruir el espacio de la clase trabajadora y marcar la agenda del futuro, así lo ha demostrado la Historia. Una reunificación que no se base en la mera confluencia de siglas o en la simple coalición de intereses tácticos, sino en la construcción de una ideología común sólida y un programa de transformación radical que sea compartido y defendido con convicción por todas las partes.
Reinterpretando a Adam Smith: propiedad, economía, libertad y bien común
A medida que observamos cómo ha cambiado el papel de la propiedad privada hasta nuestros días, podemos reinterpretar su obra como parte de un proceso evolutivo, en el que la economía debería servir, ante todo, al desarrollo material, intelectual y ético de las personas. No tenemos motivos para pensar que un individuo capaz de ofrecer un discurso progresista para su época, especialmente en cuestiones relacionadas con la propiedad y la libertad, no haría lo mismo en nuestro tiempo.
El comunismo y su rechazo histórico al terrorismo como forma de lucha reaccionaria
El comunismo, desde sus orígenes, ha rechazado el terrorismo como una forma de lucha reaccionaria que ni emancipa ni construye poder popular. El camino de la liberación no pasa por la acción desesperada de individuos aislados, sino por la organización política de masas, la conciencia de clase y la lucha colectiva contra el capitalismo y todas sus formas de opresión.
La violencia puede ser parte de la revolución, pero nunca como terrorismo: solo como expresión consciente de un pueblo organizado que toma en sus manos su destino.
