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Comentario sobre «¿Qué es el Estado? Capitalismo, democracia y socialismo en el S.XXI», de Paolo Botta.

La ilusión del Estado sin clases: Idealismo, circularidad y los límites del estatismo geopolítico en «¿Qué es el Estado?» de Paolo Botta

1. El fetiche de la autonomía estatal: idealismo y tautología

El núcleo problemático de la obra de Paolo Botta en ¿Qué es el Estado? Capitalismo, Socialismo y Democracia en el S. XXI radica en su intento de formular una teoría del Estado fundada sobre una supuesta «perspectiva política independiente» de la institución estatal. Al abstraer al Estado de su sostén histórico y de su matriz de clase —o del estamento que precede a la clase en formaciones sociales previas—, el autor no construye una teoría pura de la política, sino un modelo idealista suspendido en el aire.

Sostener que la prioridad primordial del Estado es hacer política para garantizar su propia existencia, así en abstracto, pasa por alto la premisa histórica fundamental: la principal necesidad de supervivencia del Estado ha sido siempre asegurar y reproducir el control del poder de la clase (o estamento) que lo domina, es decir, garantizar la supervivencia de la clase que recibe los frutos de la estructura estatal vigente en cada momento histórico. Al desvincular al Estado de este carácter intrínsecamente de clase, la noción de «interés estatal» se convierte en una tautología funcionalista:

  • El Estado actúa para garantizar su existencia.
  • El Estado existe porque ejecuta acciones orientadas a su supervivencia.

Despojada de su anclaje en las relaciones sociales de producción y en la dominación política efectiva, la categoría de Estado se vacía de contenido material.

2. La circularidad metodológica como sustituto de la demostración

En el plano formal y expositivo, en mi opinión, el texto evidencia una limitación estructural. Para sostener una hipótesis que carece de base empírica e histórica, el autor recurre a un desarrollo discursivo circular y profundamente repetitivo.

En lugar de validar sus premisas mediante el análisis riguroso de la lucha de clases o la dinámica histórica de las instituciones, la arquitectura del libro se apoya en la reiteración obsesiva del mismo esquema mental. Da la impresión de que el autor confía en que la simple repetición del proceso lógico terminará por validar la tesis. El resultado es un marco conceptual que se percibe inacabado y, en última instancia, inacabable por erróneo, al haber levantado castillos en el aire desde su propio punto de partida.

3. La cuestión de China: del acierto losurdiano al vaciamiento de clase

Es en el análisis sobre China donde la obra alcanza sus pasajes más sugerentes, pero también donde se revelan con mayor claridad las grietas de su marco teórico.

El acierto: la ruptura con el eurocentrismo

Siguiendo la estela de Domenico Losurdo, Botta sitúa correctamente la construcción del Estado y la producción de una economía no colonizable como la base material adecuada del marxismo chino. En este punto, su enfoque (el de Losurdo en realidad) supera con acierto las lecturas occidentales tradicionales que, obsesionadas con una concepción abstracta o «pura» del conflicto capital-trabajo y de la plusvalía, no logran comprender que la soberanía nacional y la capacidad de resistencia frente al sistema-mundo imperialista son el primer paso ineludible en cualquier territorio periférico.

Sin embargo, a pesar de este punto de partida certero, la hipótesis central del libro termina por diluir las connotaciones de clase que subyacen al proceso chino invisibilizando que la praxis estatal china no es exclusivamente un ejercicio de gestión técnica o de pura geopolítica, sino la dirección consciente de un proyecto de hegemonía diseñado para gestionar las contradicciones sociales internas y regular la acumulación de capital.

Conclusión

¿Qué es el Estado? ofrece un diagnóstico valioso cuando combate la ceguera eurocéntrica respecto a las dinámicas de liberación nacional en la periferia global. Sin embargo, su marco analítico global fracasa al caer en un estatismo geopolítico abstracto. Al purgar la lucha de clases, la estructura estamental y la economía política de la ecuación, la soberanía deja de ser una herramienta de emancipación social para convertirse en una entelequia, donde los sujetos históricos reales corren el riesgo de ser reducidos a simple combustible para la perpetuación del aparato estatal.

Proletkult.

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