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Darth Vader y el Imperialismo Capitalista: Sujeto Alienado y Engranaje de Dominación

«He’s more machine now than man… twisted and evil.»
Obi-Wan Kenobi

«El sujeto se convierte en objeto. Lo humano se disuelve en función.»
Theodor W. Adorno

I. El Imperio: arquitectura de poder y muerte

El Imperio Galáctico no necesita explicación, ya lo habitamos.

Es la imagen desmesurada del capitalismo imperial: cuerpos sometidos, planetas expropiados, saberes borrados. Su fuerza no reside sólo en las armas, sino en el lenguaje. Habla de orden donde hay muerte, de paz donde hay sumisión, de progreso donde hay extracción.

«El espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas mediatizada por imágenes.»
Guy Debord

El Imperio convierte toda galaxia en mercancía. Lo mismo hace el capital cuando convierte a la Tierra en cantera, al bosque en bien inmueble, al cuerpo en fuerza laboral. El Imperio no gobierna: invade, coloniza, privatiza.

La Estrella de la Muerte no es un símbolo: es la lógica del capital en su forma última —máquina total, arquitectura del miedo, certeza de destrucción si no hay obediencia.

II. Darth Vader: el cuerpo como prótesis del sistema

Darth Vader no es un hombre: es una prótesis viviente del Imperio.

Anakin cayó porque quiso controlar la muerte, impedir el dolor. Pero el precio de esa seguridad fue la mutilación de su deseo. Así lo hace el sistema: promete protección y nos despoja del alma.

Su cuerpo es hierro, su voz un eco, su respiración una cadena rítmica.
Su paso es un compás militar, su máscara el silencio del yo.
Ha sido convertido en máquina para que deje de pensar.

«Cuando el sujeto se identifica con el objeto de su opresión, la ideología ha triunfado.»
Slavoj Žižek

Vader es el trabajador alienado llevado al extremo: sin rostro, sin sueño, sin comunidad. Su amor, convertido en mercancía. Su cuerpo, rentado al poder. Ya no vive: funciona.

III. El Emperador: capital puro

El Emperador no necesita gobernar. Él es el sistema. No produce, no crea. Parasita.

No hay amor ni redención en sus ojos, porque no tiene ojos: tiene estrategia. Vive del odio ajeno, del miedo de los pueblos, del dolor de los cuerpos. Es la forma pura del capital: absolutamente fría, absolutamente eficaz.

«El capital es trabajo muerto que, al igual que un vampiro, vive sólo succionando trabajo vivo.»
Karl Marx

Para el Emperador, Vader no es un hijo, ni un aliado: es un instrumento. Cuando aparece Luke, el reemplazo está servido.

Como el capitalismo: te necesita hasta que deja de necesitarte. Luego, te desecha.

IV. La redención: acto de traición y gesto de humanidad

La redención de Vader no es romántica. Es violenta, sucia, dolorosa.

Rompe la cadena de mando. Mata al Emperador. Se deja morir. Sólo así recupera su nombre, su rostro, su muerte como hombre y no como máquina.

«Todo documento de cultura es también un documento de barbarie.»
Walter Benjamin

En ese acto final, se revela el corazón dialéctico de la revolución: no hay transformación sin negación. No basta con cambiar el software del sistema: hay que romper la máquina. Su gesto no es moral, es histórico.

V. Atracción oscura: el eco del miedo en todos nosotros

No admiramos a Darth Vader por su crueldad, sino porque reconocemos en él una advertencia.

Su máscara no nos repele, nos hipnotiza. Su voz nos atrae. Su tragedia nos conmueve. Porque en el fondo, sabemos que podríamos ser él. No en su poder, sino en su caída. En su encierro. En su conversión.

El mundo que habitamos — con su control disfrazado de libertad,
su soledad conectada, su eficiencia deshumanizada —
podría volvernos máquinas también.

La fascinación por Vader es el reflejo de nuestra propia fragilidad. No lo odiamos, porque vemos en él el resultado posible de nuestras renuncias diarias. Cada vez que callamos ante la injusticia. Cada vez que obedecemos al miedo. Cada vez que aceptamos la máscara para sobrevivir.

Él es nuestro espejo oscuro. Y por eso nos toca.

VI. Epílogo: la galaxia somos nosotros

El rostro de Vader es el nuestro, deformado por el miedo, endurecido por la costumbre, tapado por la máscara del trabajo y la obediencia.

Pero bajo cada máscara, aún late una posibilidad.
Bajo cada respiración artificial, aún tiembla un soplo de humanidad.
Bajo el ruido de los sistemas, aún puede escucharse el susurro de lo común.

No se trata de destruir a los Vaders del mundo, sino de impedir que el sistema siga fabricándolos.

La Rebelión no es una guerra contra un imperio externo. Es una lucha contra el imperio que nos habita, una guerra civil dentro del alma, una revolución que empieza cuando dejamos de obedecer al miedo.

La Fuerza es el lazo invisible de los pueblos que despiertan.
El Lado Oscuro es el capitalismo disfrazado de orden.
Y la galaxia está aún por liberar.

Proletkult.


BIBLIOGRAFÍA

TEORÍA CRÍTICA DEL CAPITALISMO

  1. Marx, K. & Engels, F. (1867). El Capital. Crítica de la economía política.
  2. Lukács, G. (1923). Historia y conciencia de clase.
  3. Adorno, T. & Horkheimer, M. (1944). Dialéctica de la Ilustración.
  4. Debord, G. (1967). La sociedad del espectáculo.
  5. Harvey, D. (2003). El nuevo imperialismo.
  6. Federici, S. (2004). Calibán y la bruja: Mujeres, cuerpo y acumulación originaria.

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