El Manifiesto para la Supervivencia (1972) es un texto que anticipa, con notable lucidez, la gravedad de la crisis ecológica. Reconoce que la expansión industrial y el metabolismo extractivo de la sociedad moderna amenazan las bases mismas de la vida. En ese sentido, aporta un marco descriptivo relevante: señala los límites biofísicos del planeta, critica el crecimiento indefinido y propone adaptar la producción a las capacidades reales de cada territorio, incluso replanteando la escala de la actividad social.
Lo que sigue es una crítica sistemática que recoge tres grandes núcleos problemáticos del libro —económico, sociológico y político— y los entrelaza con una visión materialista que restituye lo que el texto omite o invierte.
