Manifiesto para la Supervivencia (1972). Una crítica desde el materialismo
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Manifiesto para la Supervivencia (1972). Una crítica desde el materialismo

El Manifiesto para la Supervivencia (1972) es un texto que anticipa, con notable lucidez, la gravedad de la crisis ecológica. Reconoce que la expansión industrial y el metabolismo extractivo de la sociedad moderna amenazan las bases mismas de la vida. En ese sentido, aporta un marco descriptivo relevante: señala los límites biofísicos del planeta, critica el crecimiento indefinido y propone adaptar la producción a las capacidades reales de cada territorio, incluso replanteando la escala de la actividad social.

Lo que sigue es una crítica sistemática que recoge tres grandes núcleos problemáticos del libro —económico, sociológico y político— y los entrelaza con una visión materialista que restituye lo que el texto omite o invierte.

La URSS y el reconocimiento histórico de la nación romaní
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La URSS y el reconocimiento histórico de la nación romaní

Frente a la tradición de marginación estructural que ha sufrido el pueblo romaní, la Unión Soviética representó un punto de inflexión único. Por primera y única vez, un Estado no solo reconoció a los romaníes como un colectivo cultural legítimo, sino como una nación, con derecho a su propio desarrollo dentro de un proyecto político común. La URSS no trató al pueblo romaní como una anomalía, sino como parte del mosaico multinacional que el marxismo-leninismo identificaba como base material del Estado soviético.

Korenizatsia: la política soviética que reinventó la cuestión nacional
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Korenizatsia: la política soviética que reinventó la cuestión nacional

La historia del siglo XX está marcada por proyectos nacionales que, en su mayoría, replicaron la lógica del Estado-nación burgués: homogenización cultural, imposición lingüística y jerarquías étnicas bajo la retórica de la ciudadanía universal. Frente a ese modelo, la Unión Soviética desarrolló un marco radicalmente diferente para gestionar la diversidad: la korenizatsia, un conjunto de políticas que buscaban empoderar a los pueblos no rusos dentro del proyecto socialista.

Más que una política administrativa, la korenizatsia fue un experimento histórico sin precedentes: el intento de construir un Estado multinacional basado no en la dominación cultural, sino en la promoción activa de las identidades oprimidas.

La URSS bajo asedio: las presiones externas que moldearon su desarrollo
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La URSS bajo asedio: las presiones externas que moldearon su desarrollo

La Unión Soviética no se desarrolló en un vacío histórico. Surgió, creció y se transformó en medio de un entorno profundamente hostil, en el que las potencias capitalistas entendieron desde el inicio que el primer Estado obrero representaba una ruptura intolerable del orden mundial. Su trayectoria no puede comprenderse sin analizar las presiones —militares, económicas, ideológicas y sistemáticas— que condicionaron sus decisiones, ritmos y prioridades.

Más que un simple telón de fondo, estas presiones fueron determinantes materiales que empujaron a la URSS hacia un modelo defensivo, centralizado y obligado a la movilización continua.

Destino Manifiesto, Sionismo e Imperialismo: La Ideología de la Dominación
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Destino Manifiesto, Sionismo e Imperialismo: La Ideología de la Dominación

La historia moderna no puede comprenderse como un simple desarrollo de ideas o misiones espirituales, sino como el despliegue de un modo de producción que busca expandir sus condiciones de existencia. Las narrativas de elección divina o de destino histórico no son causas de la expansión imperial, sino formas ideológicas que expresan y legitiman intereses materiales: la necesidad del capital de conquistar nuevos territorios, mercados y fuentes de trabajo y recursos.

El llamado “Destino Manifiesto” estadounidense y el sionismo político no son excepciones culturales o religiosas, sino expresiones históricas de un mismo proceso: la mundialización del capital bajo ropajes morales y teológicos. La teología se convierte en superestructura legitimadora de la acumulación, y la expansión territorial en condición de reproducción del sistema capitalista.

Propiedad. Doctrina Social de la Iglesia y Marxismo. Puntos en común.
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Propiedad. Doctrina Social de la Iglesia y Marxismo. Puntos en común.

Pocas palabras han sido tan secuestradas por el poder como propiedad. En su nombre se han construido imperios, se han cometido guerras y se han justificado desigualdades. Pero ni siquiera las tradiciones más conservadoras de la historia del pensamiento cristiano llegaron jamás a aceptar que la propiedad fuese un derecho absoluto, intocable, divino.

Historia vs. Memoria
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Historia vs. Memoria

La diferencia entre historia y memoria no es un debate académico, sino un campo de batalla político. La historia oficial es el discurso con que los vencedores legitiman su poder; la memoria, en cambio, resiste en nombre de los vencidos.

¿Por qué vives peor que tus padres?
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¿Por qué vives peor que tus padres?

Si hoy la vida parece más precaria, más fragmentada y sin rumbo, no es por culpa de quienes llegan de fuera, ni por un supuesto “exceso de derechos”. Es porque cuando desapareció la Unión Soviética, aún con sus problemas internos y contradicciones, el capitalista dejó de temer a la clase trabajadora.

¿Crisis de representatividad o fin de época?
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¿Crisis de representatividad o fin de época?

En las últimas décadas, Europa ha asistido a un fenómeno político cada vez más extendido: la dificultad de formar gobiernos de mayoría estable. Parlamentos fragmentados, proliferación de partidos, coaliciones inestables y bloqueos institucionales se han convertido en la norma. No se trata de una mera anomalía coyuntural ni de un cambio cultural pasajero. Detrás de esta crisis de mayorías se esconde un proceso más profundo: el capitalismo ha multiplicado sus contradicciones internas y, al mismo tiempo, ha conseguido separarlas unas de otras, hasta el punto de individualizar la experiencia subjetiva de la confrontación política.

La policía no es neutral: origen histórico y función de clase
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La policía no es neutral: origen histórico y función de clase

Una de las creencias más extendidas en nuestras sociedades es que la policía existe para proteger al individuo. Se la presenta como un servicio neutral, un árbitro imparcial que vela por la seguridad de todos. Sin embargo, una mirada materialista revela otra cosa: la policía es, desde su origen moderno, un aparato del Estado burgués destinado a garantizar la reproducción del orden social basado en la propiedad privada y la explotación de la clase trabajadora.

Construir Futuro
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Construir Futuro

La izquierda debe superar el infantilismo de dividirse en innumerables partidos por cuestiones circunstanciales o de forma, y entender que solo su reunificación en un partido de vanguardia fuerte y cohesionado podrá reconstruir el espacio de la clase trabajadora y marcar la agenda del futuro, así lo ha demostrado la Historia. Una reunificación que no se base en la mera confluencia de siglas o en la simple coalición de intereses tácticos, sino en la construcción de una ideología común sólida y un programa de transformación radical que sea compartido y defendido con convicción por todas las partes.

Reinterpretando a Adam Smith: propiedad, economía, libertad y bien común
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Reinterpretando a Adam Smith: propiedad, economía, libertad y bien común

A medida que observamos cómo ha cambiado el papel de la propiedad privada hasta nuestros días, podemos reinterpretar su obra como parte de un proceso evolutivo, en el que la economía debería servir, ante todo, al desarrollo material, intelectual y ético de las personas. No tenemos motivos para pensar que un individuo capaz de ofrecer un discurso progresista para su época, especialmente en cuestiones relacionadas con la propiedad y la libertad, no haría lo mismo en nuestro tiempo.

El comunismo y su rechazo histórico al terrorismo como forma de lucha reaccionaria
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El comunismo y su rechazo histórico al terrorismo como forma de lucha reaccionaria

El comunismo, desde sus orígenes, ha rechazado el terrorismo como una forma de lucha reaccionaria que ni emancipa ni construye poder popular. El camino de la liberación no pasa por la acción desesperada de individuos aislados, sino por la organización política de masas, la conciencia de clase y la lucha colectiva contra el capitalismo y todas sus formas de opresión.

La violencia puede ser parte de la revolución, pero nunca como terrorismo: solo como expresión consciente de un pueblo organizado que toma en sus manos su destino.

Los Partidos Socialistas son el «centro» político en el capitalismo
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Los Partidos Socialistas son el «centro» político en el capitalismo

Lo que hoy se llama “socialdemocracia” no es sino la forma más amable del liberalismo. Si observamos sus bases en los clásicos del pensamiento burgués —Hobbes, Locke, Adam Smith, Stuart Mill— y las contrastamos con la crítica de Marx, Lenin o Rosa Luxemburgo, se hace evidente que los actuales partidos socialistas europeos son, en realidad, partidos liberales de centro, cuya función no es transformar el sistema, sino garantizar su continuidad.

“Siempre ha habido clases”: MENTIRA.
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“Siempre ha habido clases”: MENTIRA.

La humanidad vivió durante la mayor parte de su historia sin clases sociales, en comunidades donde la cooperación y el reparto común eran la norma. Lo “eterno” no es la explotación, sino la capacidad humana de vivir colectivamente.

Contra la versión liberal de la Historia
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Contra la versión liberal de la Historia

La historia liberal, al centrarse en el individuo, borra la base material de los hechos. Nos hace creer que los cambios son fruto del deseo o el genio personal. Pero en realidad, las condiciones hacen al individuo, no al revés. Y cuando esas condiciones maduran, el cambio se vuelve no solo posible, sino, a veces, inevitable.

Comunismo, Panafricanismo y «Cuestión Negra»
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Comunismo, Panafricanismo y «Cuestión Negra»

Tanto el comunismo como el panafricanismo nacen como respuestas históricas a estructuras de opresión internacional (capitalismo, colonialismo, racismo estructural).

Donde el comunismo analiza la explotación de clase, el panafricanismo aporta una dimensión racial, cultural y nacional que complementa la lucha.