1. Introducción: más que un misterio
Las películas de Enola Holmes parecen simples aventuras detectivescas ambientadas en la Inglaterra victoriana. Pero si se miran con atención, son una ventana perfecta para hablar con los niños de temas profundos: las desigualdades entre ricos y pobres, las causas de esa desigualdad, la opresión de las mujeres y el papel del Estado en mantener ese orden.
“Cada caso que Enola investiga es una forma de descubrir cómo funciona el mundo. No solo quién hizo algo malo, sino por qué hay quienes pueden hacerlo sin consecuencias.”
Puedes empezar preguntando:
- ¿Qué cosas te parecieron injustas en la película?
- ¿Por qué Enola tiene que esconderse o huir, si no ha hecho nada malo?
- ¿A quién protege la policía y a quién persigue?

2. Enola Holmes 1: el feminismo como punto de partida
En la primera película, la historia se centra en la libertad individual de una joven en un mundo diseñado para controlarla.
Enola vive en una sociedad donde las mujeres no pueden votar, estudiar libremente ni administrar su dinero. Son consideradas propiedad legal de sus padres, tutores o maridos.
“La ley no solo decía lo que las mujeres podían o no hacer, sino también lo que debían ser: obedientes, cuidadoras, calladas. Enola se rebela contra eso.”
Aquí puede explicarse que la libertad de una persona depende de las condiciones sociales que la rodean.
- Enola quiere ser libre, pero si las demás mujeres siguen siendo oprimidas, su libertad será solo una excepción.
- Esa es la diferencia entre feminismo individual (“yo quiero ser libre”) y feminismo colectivo (“quiero que todas seamos libres”).
Preguntas útiles:
- ¿Por qué Enola no quiere ir a la escuela de señoritas?
- ¿Qué le pasaría si lo hiciera?
- ¿Por qué su madre se opone a las leyes?
Y aquí se puede introducir, de manera natural, el papel del Estado como garante de esa desigualdad:
“El Estado, con sus leyes, escuelas y policías, decide qué es una ‘mujer correcta’. No necesita castigar a todas: basta con que las reglas estén hechas para mantenerlas en su lugar.”
3. Enola Holmes 2: el trabajo, la explotación y la organización
La segunda película amplía el horizonte: el foco ya no está solo en la libertad de Enola, sino en la de las obreras de una fábrica de cerillas.
Ahí se revela la estructura de clase:
- Las trabajadoras producen las cerillas, pero el dinero se lo queda el dueño.
- Sufren enfermedades por el fósforo y no tienen voz ni derechos.
- Cuando reclaman, el Estado responde con silencio o represión: la policía no investiga, los inspectores mienten.
“Las obreras fabrican riqueza, pero viven en la miseria. El dueño no las explota por maldad, sino porque las leyes y la sociedad se lo permiten.”
Aquí puedes explicar el concepto de plusvalía de manera sencilla:
“Si tú haces algo y otro lo vende ganando dinero, pero no te da tu parte, esa diferencia es su ganancia. Eso mismo pasa en la fábrica: las chicas hacen el trabajo, pero el dinero se lo lleva otro.”
Preguntas para reflexionar:
- ¿Qué da el poder a quienes cambian la calidad del fósforo?
- ¿Qué pasaría si las trabajadoras dejaran de ir un día?
- ¿Por qué nadie las escucha al principio?
- ¿Por qué Enola se pone de su lado?
Y aquí, de nuevo, el Estado aparece de fondo, sin ser un villano visible:
“La policía no defiende a las trabajadoras, sino al dueño. Las leyes no están rotas: están hechas así. Por eso las obreras tienen que unirse para cambiar no solo su jefe, sino las reglas del juego.”
Artículo relacionado: La verdadera historia detrás de Enola Holmes
4. Enola entre dos mundos
Enola representa el punto de conexión entre dos realidades:
- Nació en un hogar con privilegios.
- Pero su curiosidad la lleva a conocer la vida de quienes no tienen nada.
Esa tensión le permite comprender que la libertad individual no basta si los demás siguen atados.
“Ser libre en un mundo de esclavos no es libertad, es, como mucho, soledad.”
Aquí se puede hacer un puente con la vida cotidiana:
- “¿Qué sentirías si tú pudieras jugar y tus amigos no?”
- “¿Qué pasaría si algunos tuvieran muchas cosas y otros ninguna, pero las leyes dijeran que eso es justo?”
El objetivo es que los niños entiendan que la justicia real no depende solo de portarse bien, sino de cambiar las reglas injustas.
5. El Estado como telón de fondo
Sin convertirlo en un tema separado, se puede ir mostrando que el Estado no es neutral:
- Las leyes que impiden a Enola ser libre son leyes del Estado.
- Las fuerzas del orden que protegen al patrón son parte del Estado.
- Las instituciones que enseñan a las mujeres a “comportarse” son aparatos del Estado.
“El Estado parece protegernos, pero en realidad protege el orden de los ricos y poderosos. En las películas, el misterio que Enola va descubriendo poco a poco es precisamente ese: que el mundo está hecho para que nada cambie.”
La idea no es demonizarlo ante los niños, sino despertar la conciencia de que la justicia no está garantizada por las leyes, sino por quienes las hacen y las hacen cumplir.
6. La llama que no se apaga
Ambas películas pueden cerrarse con una reflexión colectiva:
“Las mujeres que se organizaron en la fábrica encendieron una llama. Enola, al descubrir la verdad, ayudó a que esa llama no se apagara. Esa llama es la lucha por la igualdad, por la justicia y por la libertad de todos.”
Y con una idea sencilla pero poderosa:
“Una sola cerilla se apaga rápido. Pero si muchas se encienden juntas, hacen una luz que nadie puede apagar.”
7. Lo que los niños y niñas pueden aprender
- La libertad verdadera solo existe si todos la tienen.
- Las injusticias no siempre son culpa de personas malas, sino de las reglas que protegen a unos y castigan a otros.
- La unión y la solidaridad hacen más que el esfuerzo individual.
- La ley no siempre significa justicia.
- Preguntar, dudar y pensar —como hace Enola— es el primer paso para cambiar el mundo.
